"Alrededor del 1140 d.c. un Rey Aleman ataco un Castillo vecino rodeandolo fuertemente. Cuando finalmente sus habitants se rindieron, el rey le dijo a los hombres que serian ejecutados, pero en un momento de compassion dijo que las mujeres y los ninos serian liberados y que podrian irse con lo que pudieran cargar en sus espaldas. Despues de que les dieron un poco de tiempo a las familias para cargar alguna de sus pertenencias y dar el ultimo adios a sus esposos y padres, las puertas del Castillo fueron abiertas. Los ninos salieron primero, cargando solamente utensillos caseros, cualquier cosa que sus pequenas espaldas pudieran cargar.
Entonces, esperaron a que las mujers salieran. Lentamente ellas fueron llegando, luego pudieron ver a mas y mas de ellas saliendo del patio, lentamente y literalmente tambaleciendose porque cada una de ellas estaba llevando en sus espaldas a su esposo. El rey Konrad III fue tan conmovido al ver esta esupenda muestra de amor y lealtad que el cumplio su palabra. Aunque sus tropas destrulleron el Castillo, no se perdio la vida de ningun hombre, mujer o nino.
Hermanas, habran algunos dias cuando ustedes sentiran el peso del mundo sobre sus espaldas. Algunos dias pueden ser y seran dificiles. Pero tomen como motivacion esas, maravillosas hermanas dentro y fuera de la Iglesia que estuviron antes que ustedes, y que han llevado literalmente a sus esposos o hijos o un sin numero de preciosas personas sobre sus espaldas. Y lo sorprendente es que Dios nos da la Fortaleza para hacerlo. En nuestra mas ardua dificultad aprendemos que somos mas de lo que pensamos que eramos y ciertamente aprendemos que el Senor es mucho mas de lo que alguna vez sonamos que El seria. "